Pueblos de cuento entre montañas, increíbles iglesias románicas, y el Parque Nacional de Aigüestortes de telón de fondo: si estás pensando en una escapada a Pirineos, la Vall de Boí puede ser tu destino perfecto.

  • ¿Dónde? La Vall de Boí se encuentra al norte de la provincia de Lérida, en el Pirineo catalán. En realidad, no es un solo valle, sino varios (de origen glaciar, lo que explica la cantidad de lagos de la zona) que se extienden a lo largo de más de 200 km2. Cuenta con ocho poblaciones habitadas y, probablemente, la mayor concentración de iglesias románicas del mundo.
  • ¿Cuándo? Hablando de un sitio de montaña, el cuándo depende mucho de lo que busquéis… Si os gusta esquiar, quizá prefiráis ir en invierno para aprovechar las cotas más altas del Pirineo. Si queréis visitar el Parque Nacional y hacer alguna excursión a pie, elegid las épocas de buen tiempo: finales de primavera, verano y comienzo del otoño. Nosotros estuvimos a finales de agosto y nos hizo muy bueno: sol y calor por las mañanas y algún chaparrón de verano para refrescar las tardes. Eso sí, el paisaje suele estar más bonito a finales de primavera y principios de verano.
  • ¿Cómo? Sin duda en coche. Se puede llegar en bus desde Lérida y Barcelona a Pont de Suert, pero luego tendríais que ver qué autobuses conectan el valle.
  • ¿Cuánto? Si sólo queréis ver la Vall de Boí, con un par de noches o tres es suficiente, si bien es cierto que es un lugar muy agradable en el que uno se puede tirar perfectamente una semana de relax. Si tenéis más días, podéis combinarla con la otra vertiente del parque, el Lago de San Mauricio, en Espot; con otros valles pirenaicos como el de Arán, la zona de Benasque, o incluso el Pirineo francés; o con Andorra.
  • ¿Quién? Si te gusta la montaña, te gustará la Vall de Boí seguro. Eso sí, no esperes el bullicio de Viella, el “glamour” de Baqueira Beret o las tiendas de Andorra… esto es más, digamos, sosegado 😉 Puede ser un buen destino para venir con niños porque los pueblos son pequeños y tranquilos, y la excursión al Estany Lllong, en el P.N. de Aigüestortes, no es dura en absoluto.

Vamos con un mapa para ubicarnos en el valle (pinchad para ampliarlo):

Vall de Boí

En la Vall de Boí hay dos visitas imprescindibles: el Parque Nacional de Aigüestortes y las preciosas iglesias románicas de los pueblos. Si os apetecen otros planes, tenéis también el ya mencionado resort de esquí de Boí Taüll, el balneario de Caldes de Boí, y, por supuesto, la posibilidad de todo tipo de deportes de montaña y aventura.

  • Parque Nacional de 200820121418Aigüestortes y Lago de San Mauricio: único parque nacional de Cataluña y uno de los parajes más bonitos de España. Sus valles, rodeados por picos de más de 3000 metros de altura, muestran toda la riqueza geológica, paisajística y de flora y fauna de los Pirineos. El elemento más característico de Aigüestortes es el agua (de ahí su nombre…) que, en forma de ríos, cascadas o en los más de 200 lagos del parque, contribuye a hacerlo tremendamente bonito.

El parque tiene dos vertientes: la de Aigüestortes, a la que se accede por Boí, y la del Lago San Mauricio, cuyo acceso está en Espot. Nosotros sólo visitamos la primera, pero, por lo visto, la segunda es igualmente preciosa (queda pendiente para el futuro) y, además, tiene una de las vistas más emblemáticas del parque: el lago San Mauricio a los pies de los dos picos conocidos como “els encantats”. Os dejamos una imagen de la página de turismo de Lérida para poneros (y ponernos) los dientes largos.

Estany de Sant Maurici

La vertiente de Boí se caracteriza por el Planell d’Aigüestortes, atravesado por pasarelas de madera para evitar las decenas de riachuelos que serpentean formando los meandros que dan nombre al parque. Si queréis visitar esta zona, tened en cuenta que el aparcamiento de la aiguestortesentrada del parque está cerrado en algunos periodos (en temporada alta si hay demasiada gente, en invierno si nieva…) y que no es accesible para todos los vehículos. Además, está situado bastante abajo, por lo que desde allí tardaréis mucho (tiempo y esfuerzo) en llegar a los parajes más bonitos. Lo mejor es ir hasta el pueblo de Boí y coger las lanzaderas del parque: vehículos 4×4 (no perdáis ojo porque de camino se tienen vistas increíbles del lago de Llebreta y la cascada de Sant Esperit) que os dejan en la parte alta, desde donde, por ejemplo, la caminata hasta el Planell de Aigüestortes y el Estany Llong es mucho más llevadera. Y es que esa es, precisamente, una de las excursiones más bonitas (y sencillas) del parque: el Planell d’Aigüestortes y el Estany Llong (que lagoaparece en la foto que encabeza el post). Hasta aquí son un par de horas, pero si se tienen fuerzas y ganas, merece la pena seguir subiendo 30 minutitos más y llegar hasta el Estany Redó, a más de 2100 metros de altitud. A nosotros nos encantó: las vistas durante la subida son una pasada y el Estany Redó es espectacular, rodeado de picos que forman un anfiteatro perfecto. Si hacéis el recorrido completo, la excursión son 5 horas ida y vuelta desde el punto en el que os deja el 4×4, por lo que un buen plan es llevarse un bocata y aprovechar para hacer un descanso y comer allí: no todos los días zampa uno con esas vistas 😉 Ah, poco antes de llegar al Estany Llong hay un refugio en el que se puede comprar bebida fresquita.

  • Iglesias románicas y pueblos del valle: en el valle hay ocho pueblos habitados y nueve iglesias románicas de estilo lombardo, similares a las que pueden verse en el norte de 200820121422Italia. Las nueve datan de los siglos XI y XII y forman un conjunto protegido por la  UNESCO. La más reproducida probablemente sea Sant Climent de Taüll, con su esbelto campanario y su famoso Pantocrator, un clásico de los exámenes de Historia del Arte 😉

Las nueve iglesias se concentran en siete pueblos (Coll, Cardet, Barruera, Durro, Erill la Vall, Boí y Taüll) y todas pueden visitarse por libre. Dependiendo de cuánto os gusten las iglesias románicas, puede ser interesante ver una, dos o todas. No obstante, aunque sea sólo por fuera, es imposible saltárselas: con el telón de fondo de las montañas, forman la imagen más reconocible del valle. Muchas proponen visitas guiadas e incluso, en temporada alta, actividades y pases especiales para niños. Tenéis toda esta info y mucha más en la página web del Centre del Romànic de la Vall de Boí.

Los pueblos también merecen un paseo, especialmente Taüll, Boí y Erill la Vall. Pequeños y agradables, conservan un ambiente montañero no demasiado alterado, si bien es cierto que, por ejemplo, Taüll ha crecido muchísimo en los últimos años. Aun así, mantiene todo su encanto y tiene el lugar perfecto para tomar un café o una cerveza disfrutando de las vistas: el Tribulosi. Boí, construido a lo largo de la carretera que une los distintos pueblos, resulta especialmente animado durante el día, cuando los 4×4 paran en su plaza para recoger y dejar a los visitantes del parque. Para llegar a Erill la Vall hay que desviarse apenas un kilómetro de la carretera principal, pero esta distancia se nota en el pueblo: diminuto y tranquilo, posee una de las iglesias más bonitas y un hotelito muy recomendable, L’Aüt.

Si aún no lo conocéis, es un destino para apuntar en la libreta, especialmente cuando tengáis ganas de perderos del mundo. Se queda uno aquí sin cobertura y no la echa ni de menos. Lo que decíamos: un refugio.

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Taüll desde la terraza del Tribulosi

Dónde dormir:

  • Hotel L’Aüt, en Erill la Vall. Hotel familiar y acogedor, con ambiente de montaña. Las habitaciones y los baños han sido renovados no hace mucho y son tranquilos y agradables. Buenos desayunos. Además, tiene restaurante, bar con terracita, y salones para los clientes.

Dónde comer y beber:

  • Hostal La Plaça, Erill la Vall: Comida casera para repetir todos los días, los canelones son para ponerles un piso. Ofrecen un menú que sale genial de precio. También tienen habitaciones, así que puede ser otra buena opción para alojarse.
  • La Llebreta, Barruera: Para mí, el mejor restaurante del valle. Tienen distintos menús a mediodía y carta por las noches. La fideuà de montaña con setas está de muerte y las carnes a la brasa también.
  • Ca La Pepa, Boí: Ensaladas y crepes originales. Un pelín subido de precio para lo que es.
  • Cervecería Tribulosi, Taüll: Larguísima carta de cervezas y algo de comer (tapas, pizzas, fondues…) El ambiente es muy agradable y las vistas desde la terraza impagables.

¿Has estado en la Vall de Boí? ¿Se nos olvida algo? Cuéntanoslo en los comentarios.

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