El viaje comienza el 18 de agosto a las 5 de la tarde en Madrid. ¡Por fin! Llevamos todo el verano esperándolo. Tras un par de horitas cruzando Castilla y sus campos llegamos a la primera parada: Lerma. El mar aún tendrá que esperar una noche.

Día 1: Llegamos a Lerma sobre las 7 de la tarde y buscamos nuestro alojamiento en el casco antiguo, la Casa Rural El Zaguán (os contaremos todo sobre dónde dormir y comer en el último post 🙂 ). Al planear el viaje, cuando vimos que la hora de salida de Madrid no estaba muy clara (íbamos a pasar el día con la hermana de Víctor, su marido y nuestra saladísima sobrina), decidimos buscar un sitio bonito a 2 horas máximo que nos permitiera tomarnos el día con tranquilidad, al que fuera fácil llegar y que estuviera bien de precio. Pensamos en Aranda de Duero y Burgos, pero descartamos ambas por ser ya ciudades, con más problemas para aparcar y con hoteles más carillos. Y entonces vimos Lerma en el mapa. Yo la recordaba bonita por haber estado de pequeña y, además, El Zaguán se adaptaba a nuestro presupuesto. Era nuestra parada perfecta.

Tras descansar un ratito en la habitación, nos damos una vuelta y buscamos un sitio para cenar. La parte antigua de Lerma es bonita y curiosa, con edificios bien conservados y un mirador precioso a la vega del Arlanza. Tiene, IMG_20150818_230341además, una Plaza Mayor enorme (una de las más grandes de España, de hecho, por delante incluso de la de Salamanca) y en uno de sus laterales se levanta el imponente Palacio Ducal, ahora Parador de Turismo. Según cuentan, ningún palacio podía tener más de dos torres, salvo el de los reyes, pero al duque de Lerma se le concedió el privilegio de tener cuatro por su gran poder en la Corte (vamos, que el tío debía de ser un pieza…). Aunque no os hospedéis allí (quién pudiera!), merece la pena entrar y ver el patio, reconvertido en salón.
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Día 2: El desayuno del Zaguán resulta ser de premio (hasta huevos fritos de sus gallinas nos sacan!), así que tras ponernos butrinos y despedirnos de los majísimos dueños, salimos rumbo a San Juan de Gaztelugatxe, nuestra primera parada en la Costa Vasca. Nos cuesta llegar más de lo que esperábamos, ya que en toda la zona de costa de Vizcaya (desde Plentzia hasta Ondarroa) no hay carreteras grandes y lógica de las señales es, ejem, un mundo aparte. Esto hace que se conserve bastante más virgen que la costa guipuzcoana (de hecho, gran parte conforma la Reserva de la Biosfera de Urdaibai), pero también que haya que reservar un plus de tiempo si pensáis visitarla.

Total, que, entre unas cosas y otras, cuando llegamos al parking de San Juan de Gaztelugatxe ya es la hora de comer y viendo que el paseíto hasta la ermita es bastante más largo y empinado de lo que teníamos entendido, decidimos estrenarnos con los pintxos en el restaurante que hay justo al comienzo del camino, el Eneperi que, por cierto, tiene una terraza con vistas chulísimas al mar. Menos mal que cogemos fuerzas, porque telita el camino a la ermita. Bajar ni tan mal, pero subiendo casi echamos el bofe 😆 Eso sí, el sitio preciosérrimo y encima nos ha salido un día buenísimo: la foto que encabeza el post lo dice todo y esta otra también.
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Aquí tenemos un fallo logístico, porque nos hinchamos a hacer fotos y a usar el gps del móvil y, justo cuando nos vamos de San Juan, nos damos cuenta de que el cargador que llevamos en el coche no funciona 😕 Vamos, que de todo lo que vemos por la tarde no hay ni una sola foto.

Lo que hacemos es coger la carretera que va bordeando la costa y disfrutar de las increíbles vistas: el primer pueblo grande que aparece es Bermeo, en el que no paramos por ser más industrial. Después llegamos a Mundaka, que tiene un ambiente surfero muy animado y preciosas playas. Pero para nosotros la joya de la tarde es Lekeitio. Vaya sitio bonito. Y qué fastidio no tener batería en el móvil. Lekeitio es un precioso pueblo marinero con un puerto muy colorido y una larga tradición pesquera, sobre todo de ballenas (en el siglo XIX dejó de practicarse, pero fijaos en el escudo de la ciudad). portua_iluntzeanTiene dos playas amplias que se llenan de bañistas cuando hace bueno y una islita enfrente a la que se puede llegar a pie con marea baja. En fin, que no tenemos fotos propias, pero ya veis que no hemos podido resistirnos a dejaros unas sacadas de la página web del Ayuntamiento, en la que también tenéis un montón de información interesante.

lekeitioko_panorama Lo que vemos de esta zona nos gusta y sorprende tanto que ya empezamos a pensar en volver unos días y ver con calma la reserva de Urdaibai, el bosque de Oma, Elantxobe, Ea, Ondarroa… y las increíbles playas que se adivinan a cada paso. Un destino más que recomendable. Pero, claro, esta vez tenemos el hotel en Getaria, así que después de disfrutar de Lekeitio, ponemos rumbo hacia allí con la pena de pasar por un montón de sitios bonitos y no poder parar por falta de tiempo.

La suerte es que se nos pasa pronto porque Getaria es una chulada de sitio y la carretera por la que vamos, la N-634, discurre justo al borde de la costa y convierte la llegada en algo espectacular. Entre lo bonito que es el pueblo y lo bien que nos reciben en el alojamiento, el hotel rural Gaintza, nos alegramos de tener por delante tres noches para disfrutarlos 🙂

Descansamos un ratito y bajamos a dar una vuelta y cenar por el casco antiguo. Queremos ir de pintxos y llevamos varios recomendados: probamos primero el Politena, uno de los más populares, pero nos deja un pelín fríos, así que decidimos entrar en el Elkano Txiki (el hermano pequeño e informal del Restaurante Elkano que luce una estrella Michelín un par de calles más arriba). Una pizarra en la pared anuncia los pintxos, que aquí se cocinan al momento y tienen un tamaño más bien de tapa, por lo que la relación calidad-precio resulta muy buena. Pedimos dos txacolís y dos pintxos y comienza el festín. Madre mía. Este fue, sin duda, el descubrimiento gastronómico del viaje. Comimos muy bien en casi todas partes, pero el Elkano Txiki fue lo más de lo más. Tanto que volvimos a comer al día siguiente para asegurarnos de probar casi toda la pizarra y poder recomendaros los mejores platos, qué le vamos a hacer, nos debemos a nuestros seguidores 😉

IMG_20150819_233704Después de cenar, paseamos por Getaria, que está animadísima con las terrazas llenas y un ambiente muy veraniego. Y nos entra esa euforia de los primeros días de viaje (y del txacolí…) y decidimos que definitivamente este lugar nos encanta y que somos afortunados por poder estar aquí ahora. Parece que, al final, la ruta medio improvisada va a salir de diez.

Recuerda que hay un post en el que puedes ver la logística y el itinerario completo de este viaje 🙂

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