Getaria y el hotel Gaintza resultan ser la base perfecta para movernos por la costa guipuzcoana. El tercer y cuarto días de viaje los dedicamos a Zumaia y su increíble flysch, a la preciosa playa de Itzurun, a la siempre bella San Sebastián y a explorar a fondo Getaria. Bueno, y a comer pintxos y beber txacolí, para qué engañarnos.

Día 3: Nos levantamos en el hotel Gaintza después de una noche de dormir como troncos, abrimos las ventanas y vemos que hace un día precioso. IMG_20150820_095254Eso deja claro el plan para hoy: iremos a Zumaia y aprovecharemos para tirarnos un ratito en la playa. Zumaia está a apenas 10 minutos de Getaria y la carretera que une ambas poblaciones es realmente espectacular. Tenemos mucha curiosidad por ver el flysch (que ya en fotos tiene pinta de ser una pasada) y disfrutar del día tan bueno que nos ha salido. Pero cuando llegamos a Zumaia nos damos cuenta de que la cosa no va a ser tan fácil… parece que todos los turistas de la zona han tenido la misma idea que nosotros y aparcar se convierte en misión complicada, por no decir imposible. Perdemos un buen rato dando vueltas y desesperándonos, porque hay muchísima gente y eso es algo que nos agobia bastante. Al final, conseguimos dejar el coche y caminamos hasta el centro.

IMG_20150820_182024Zumaia tiene un pequeñísimo casco histórico con una bonita iglesia y varias casas blasonadas. Casi por casualidad encontramos la plaza con la fuente que sale en Ocho apellidos vascos y que ahora se ha convertido en la principal atracción turística del pueblo. A nosotros casi nos llaman más la atención las casas típicas con sus  contraventanas de colores y flores en los balcones. Empezamos a subir hacia la ermita de San Telmo (sí, la de la peli), que está en un emplazamiento absolutamente espectacular, al borde del flysch y sobre la playa de Itzurun. Las vistas son tremendas y la formación rocosa resulta muy curiosa: el acantilado se desgaja en capas rítmicas, de una extraña belleza. Caminamos hasta la punta para tener una perspectiva completa de la playa de Itzurun y decidimos unirnos más pronto que tarde a los muchos veraneantes que van llegando, porque el sol empieza a apretar de lo lindo. IMG_20150820_182520

Tras un café en el chiringuito, nos ponemos el bañador y bajamos a buscar un huequito para las toallas. Paseamos, tomamos el sol e intentamos el baño, pero el agua está absolutamente congelada. La playa de Itzurun es muy chula y, además, permite observar de cerca las formaciones del flysch, que crean bonitos mosaicos pétreos en la orilla.

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Se acerca la hora de comer y decidimos volver a Getaria y repetir en el Elkano, que, como ya os contábamos en el post anterior, nos dejó un buenísimo sabor de boca. Nos damos un homenaje tremendo (os daremos todos los detalles en el último post del viaje, en el que juntaremos toda la información sobre hoteles, restaurantes y demás) y decidimos que una comida tan rica y tan bien regada requiere una siesta, así que descansamos (de no hacer nada, pero qué gusto da eso en vacaciones!) un ratito y a media tarde bajamos de nuevo a explorar Getaria. Entramos en la preciosa iglesia medieval y bajamos al puerto, lleno de barquitas de pescadores a las que, por supuesto, no puedo resistirme a echar una foto (que, por cierto, encabeza el post). Tras una puesta de sol de película, damos por terminado el día y volvemos al hotel Gaintza: nuestro preciosérrimo refugio durante estos días en la Costa Vasca.

Día 4: Nuestro último día completo en la Costa Vasca vuelve a amanecer soleado y, tras un desayuno de campeones (las tartas caseras y la tortilla de patatas recién hecha del Gaintza son para llorar de emoción), ponemos rumbo a San Sebastián. Vamos directos a la playa de Ondarreta para ver el Peine del Viento (que pillamos cerrado) y subir al Monte Igueldo. Hace calor y hay bastante gente, pero el funicular tiene mucho encanto y, cuando llegamos al mirador, las vistas nos dejan boquiabiertos. La bahía, las barquitas, la playa de la Concha, la isla de Santa Clara… Donosti tiene un emplazamiento privilegiado, desde luego!

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Tenemos que confesar que, horas más tarde, tras haber visitado el centro, convenimos en que San Sebastián nos ha dejado un poco fríos (a pesar de la innegable belleza de la Bahía de la Concha, nos han faltado la calidez de Oviedo, el encanto de Santander, el rolleteo de Bilbao…), pero que esa primera impresión desde el Monte Igueldo bien merece un viaje. Quizá sea una ciudad para admirarla desde la distancia 😉

IMG_20150821_151954No obstante, el que a nosotros nos deje pelín fríos no significa que el centro no merezca la pena, obviamente. La playa de la Concha es preciosa, la zona del Ensanche tiene edificios muy bonitos y el casco histórico da para una rutita de callejuelas y pintxos de lo más curiosona. De hecho, nos quedamos a comer y, aunque nos seguimos quedando con nuestro adorado Elkano, hay que decir que los tres sitios que probamos (Zeruko, Txepetxa y Borda Berri, en el último post os daremos más detalles) son muy, muy recomendables, especialmente el Borda Berri, con unos pintxos recién hechos impresionantes y una buenísima relación calidad-precio.

Tras la comida, decidimos volver al hotel, IMG_20150820_204035echarnos una siestita y aprovechar la tarde para subir al Monte de San Antón o Ratón de Getaria, un parque natural que antaño fue una isla y que ahora se halla unido a Getaria por el istmo que forma el puerto. El paseíto es cuesta arriba y más largo de lo que parece, pero las vistas del mar, de la costa guipuzcoana y de la propia Getaria desde luego merecen el esfuerzo. Al bajar, recorremos también las escolleras disfrutando del atardecer y decidimos acabar el día con un gin-tónic en el Ketarri, desde donde se tienen unas vistas envidiables de la puesta de sol. Es nuestra última noche en Getaria y, aunque les tenemos muchas ganas al País Vasco francés y al Pirineo, no podemos evitar sentir un poco de penita: la Costa Vasca tiene mucho que ofrecer, volveremos seguro.

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En el siguiente post te contamos todo sobre Hondarribia, Bayonne, la zona del Béarn, y el paso de la frontera por los Pirineos. La imponente estación internacional de Canfranc será nuestra primera parada de vuelta en España. Ah, y recuerda que tienes el itinerario completo y cuestiones prácticas sobre la ruta en el primer post 🙂

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